Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.
Hechos 8.30-31
Cuando Martín Lutero manifestó los principios básicos que consideró se necesitaban para entender ( interpretar) correctamente la Biblia menciono el «principio psicológico» que en palabras sencillas dice que nadie que no tenga la «la morada del Espíritu Santo» pueden entender apropiadamente lo que lee ( de las Escrituras) ya que los impíos están impedidos «teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón “Algunos arguyen( plausiblemente) que aquí hallamos la conversión del eunuco evangelizado por Felipe.
Pablo por su lado Pablo nos hace saber en Romanos 14 que también hay creyentes considerados «débiles en la fe» ya porque son «bebes espirituales», enfermos por legalismos, desnutridos por falta de enseñanza. Y en su carta a los Efesios nos deja saber que pueden ser faltos de luz pues en su oración por esta iglesia dice que Dios «os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos«
Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?...
Así que, bajo todo lo dicho, esta pregunta puede ser hecha a cualquier cristiano genuino ¿entiendes lo que lees? De hecho, es una pregunta saludable. El común denominador de las sectas (desprendidas del cristianismo) surgieron de pervertir la correcta comprensión del texto Bíblico. Y no hay nadie más peligroso, para sí y para otros, que el «orgulloso espiritual» que cree ya haber llegado a la totalidad de la comprensión de las escrituras por sí mismo, no necesita de nada y mucho menos de nadie. De estos dice Pablo «Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo«. y esto nos lleva a la segunda parte de nuestra porción escogida para hoy:
¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.
El eunuco en nuestro texto asume la actitud propia de una persona humilde ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? este hombre tiene un corazón enseñable. Reconoce su ignorancia. Quizás, aplicado a Usted a mí, podríamos decir que reconoce sus limitaciones. Dios no constituyó a cada creyente como un cuerpo sino como un miembro de este. Y si observamos un cuerpo humano cada miembro está dotado de virtudes que el otro no tiene a fin de hacernos interdependientes. Aquí surge entonces la figura de la iglesia universal y particularmente la necesidad de la iglesia local.
Recordemos que Pedro nos advierte que las Escrituras, ninguna de sus partes, «son de interpretación privada» y al referirnos a la iglesia universal, desde la Iglesia primitiva ( con sus enseñanzas inspiradas e inerrantes) hasta hoy ha levantado maestros para su Iglesia, Agustín, Lutero, Calvino, Whitefield, Berkoff, Owen, Pink, Lloyd-Jones, Piper, Adams, J. I. Parker etc. ( solo por nombrar algunos).No me mal interprete Sola Scriptura no significa leer solo y únicamente la Biblia ( que es esencial) sino ser ministrados por los dones de comprensión del texto bíblico de estos y comparar con las Escrituras a fin de tener un correcto entendimiento. Y hoy con las redes sociales es muy fácil, además, escuchar expositores bíblicos dotados por Dios que nos ayudan en nuestra comprensión de la Biblia.
Por otro lado ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? expresado por el eunuco, nos lleva a ver la suprema importancia, esencialidad, necesidad e imprescindibilidad de la iglesia local en cuanto tener una correcta comprensión de lo que lo que leemos (Las Santas Escrituras) Cristo mismo constituyó «pastores y maestros» a fin de perfeccionar entre otras cosas la correcta compresión de la Biblia. Es lo que dice Pablo:
«a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.» (negrillas mías).
Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.
Notemos no solo en su humildad, en su enseñabilidad sino en su urgente necesidad de entender correctamente lo que lee ruega para le enseñen. Queridos hermanos Felipe mismo no era un evangelista «autónomo» por así decirlo sino era miembro de la iglesia y servía bajo la supervisión de los apóstoles quienes designaron ancianos para cada iglesia local.
«Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. 4Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones» (negrillas mías)
Bajo todas estas perspectivas meditadas ¿Como puede alguien ser cristiano y no ser miembro de una iglesia local? ¿Cómo se asegurará de que entiende lo que lee? Nota que la pregunta es bastante razonable para su vida.
