“¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?”
Romanos 9.21
¿Puede un Dios Santo por naturaleza inducir al hombre, cuya naturaleza es pecadora, a pecar? Esa podría ser la impresión de un lector que, desprevenidamente y a la ligera, interprete el pasaje de Romanos que dice: “¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?”
Esta pregunta tremenda que hace el apóstol Pablo genera otra inquietud: ¿Puede Dios, cuya naturaleza es buena, hacer algo malo? La respuesta es, rotundamente, ¡NO!
Al tratar de dilucidar lo que significa este pasaje se hace necesario entender, primero, el significado de la palabra vaso. Por pasajes análogos de la Biblia no es otra cosa que el hombre en calidad de instrumento, sirviente de Dios. Así Pablo se refiere al ministerio, a la vida en Cristo, reconociendo que Cristo y su espíritu son un tesoro, pero que ese tesoro lo tenemos en vasos de barro, que somos nosotros, nuestro ser, templos de Dios; añadiendo allí la segunda clave para comprender esta verdad bíblica:“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”
Este barro tipifica la fragilidad humana, nuestra fragilidad y tendencia natural a pecar que, si no fuese por la gracia misericordia divina, controlaría plenamente nuestra voluntad imposibilitándonos a obedecer la ley moral de Dios. Es por eso por lo que, el apóstol en esta segunda carta a los corintios, llama “nuestro aguijón de la carne”, si bien hace referencia a un mal físico impuesto por Dios, este le fue dejado para guardarlo de la natural proclividad humana al orgullo (raíz del pecado) por tanto a esta tendencia de la naturaleza caída en la humanidad que en algún momento toma ventaja sobre los hijos de Dios, Y cuando él le pidió a Dios, que se la quitara, le respondió: “Bástate mi gracia”; “esa medida que te he dado permite que algo de tu vieja naturaleza aún se manifieste con el fin de que no llegues a pensar que lo bueno que haces, lo haces tú, sino que soy yo, un Dios Bueno, operando en tu corazón para inclinarte al bien; es decir, un vaso para mi honra”. (Paráfrasis del autor),
Entendiendo esto como una contradicción, vemos que el versículo de estudio al referirse al vaso de deshonra no explica que de alguna manera Dios haya producido el pecado de traición de Judas, o que la maldad de Acab o la rebelión de Coré sean su obra. Si lee con atención dice:“De manera que (Dios) de quien quiere, tiene misericordia (lo inclina al bien dándole un corazón de carne), y al que quiere endurecer endurece”
Es decir, un vaso de deshonra corresponde a un hombre al cual, en su soberanía, el creador ha abandonado a la suerte determinada por su propia naturaleza pecadora a hacer el mal; más grave aún, al no recibir éste la benevolente gracia salvadora, ineludiblemente su fin eterno es la muerte. Es lo que quiere decir en el verso 17 de este pasaje. Jehová dejo a su propio consejo a faraón; esto es lo que significa. en Éxodo dice“Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón; porque yo he endurecido su corazón”
Y aquí nos reitera:“Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen”
Sin embargo, no quiere decir que, en su maldad, estén fuera de la soberanía divina. Satanás creyó vencer a Jesús matándolo en la cruz y, en su depravación absoluta, no sabía que esto formaba parte de un plan concebido por Dios desde antes de la fundación del mundo.
Vasos de deshonra son los que menciona el libro de Hechos:“Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra su santo Hijo Jesús, a quien ungiste,Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera”
Pablo, Juan, y Marcos, vasos de honra usados por Dios para su gloria predicando el evangelio, enseñando la cruz, la resurrección, el arrepentimiento y el perdón; Acab, faraón y Pilatos, vasos de deshonra para su propio mal, desafiando la voluntad de Dios e ignorándolo y escarneciendo a los que son sus hijos escogidos, pero en todo caso para la gloria de la justicia divina, pues tendrán su paga en el infierno.
Luego, ¿Sigue usted pensando, amado lector, que los violentos, los que se oponen al evangelio de Cristo matando hermanos en la fe, están fuera del control de Dios? Vasos de ira son y reservados para el día de la ira del Señor.
¡Alabe a Dios si es que Él le ha dado de su gracia salvadora! pues Usted ha sido constituido un vaso de honra.
