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Meditación del día

¡ A fin de que pongan en Dios su confianza !

«Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos, A fin de que pongan en Dios su confianza, Y no se olviden de las obras de Dios; Que guarden sus mandamientos”                                                                                                        Salmo 78:6-7

En la pared del comedor de mi apartamento cuelga un cuadro en el que se lee “¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!” junto a él, fotos de mis hijos, en su mayoría ya casados. Cada vez que lo leo, a mis 62 años, soy embargado de sentimientos de nostalgia y dolor al pensar que, si bien mis hijos crecieron en un ambiente evangélico, y hoy, por pura gracia son salvos, mi fe y conducta marcaron su corazón. No lo hice como debiera -me digo- y la dulce voz de mi esposa me corrige buscando consolarme y dice… lo pudimos hacer mejor. ¡Siempre podemos hacerlo mejor!

En su Masquil, Asaf, inspirado por Dios, nos recuerda la gran responsabilidad que tenemos de modelar el evangelio para “la generación venidera”. Lo importante de asegurarnos de transmitirles fielmente “las alabanzas de Jehová, Y su potencia y las maravillas que hizo”.  Advertirles su condición pecadora y su urgente y prioritaria necesidad de Cristo.

No omitir detalle que fuimos “una generación contumaz y rebelde; generación que no dispuso su corazón, ni fue fiel para con Dios su espíritu” para que no sean igual a nosotros. Que fue por Gracia y solo por Gracia que hoy seguimos los pasos del divino Maestro.   Y hagamos lo dicho por Pablo a los Colosenses: “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios

Recordar en los años que nos queda por vivir que nuestra devoción por Cristo, nuestra firmeza ante la tentación, nuestra respuesta de fe ante la adversidad, la prueba, el dolor, la enfermedad y aún la muerte está siendo observada por los que vienen. Oh, si pudiéramos decirle a los que siguen nuestras huellas en el camino de Salvación “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” seguid, no mis huellas, sino sigamos juntos las del Señor.

Notificarles para que lo sepa la generación venidera y los hijos que nacerán, Y los que se levantarán lo cuenten a sus Hijos a fin de que PONGAN EN DIOS SU CONFIANZA”.

Amén, amén y amén.

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