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Meditación del día

Dichoso el hombre que tiene en Dios sus fuerzas

Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas,
En cuyo corazón están tus caminos. 

                                                               Salmo 84:5

Cuando la Biblia llama al cristiano «peregrino y extranjero» se refiere a que nuestra meta,  no se halla aquí y ahora sino que como «nuestra ciudadanía está en los cielos» al igual que el Judío que se hallaba en tierras extranjeras debía  atravesar territorios inhóspitos (valle de lágrimas) para poder adorar en la casa de Dios (Jerusalem) nosotros, los creyentes enfrentamos el calor, la austeridad y sequía del desierto de esta vida mientras nos dirigimos a nuestra «ciudad celestial» para ver por fin «cara a cara» a nuestro Dios y Salvador Jesucristo.

El peregrino de este salmo,  sabe que atravesar este desierto es casi imposible pero sin duda va cantando…  Jehová es  mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enaltecerá. Se dirige dichoso, al encuentro con su Dios  aun cuando su vida está en riesgo,  pero ora el salmo 23: ….aunque ande en valle de sombra y de muerte no temeré mal alguno porque tu estarás conmigo, tu vara y tu me infundirán aliento.

Querido hermano (a) cualquiera que sea el desierto que esté atravesando nunca debe olvidar que aunque sea débil  «Dios es el que lo ciñe de poder» cambiará «su lamento en baile» . No se avergüence de estar apunto de rendirse, es natural, somos criaturas débiles y dependientes más bien  diga con el apóstol Pablo»Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Prosiga hacia la meta, el Salmista inspirado por Dios nos promete que los que como usted creen ! irán de poder en poder ; verán a Dios ! Solo espere en Dios, pues las Santas Escrituras  aseguran que «Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán».

Cuán  dichoso el hombre que tiene en Dios sus fuerzas. Amen

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