Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia,Oh Dios de nuestra salvación, Esperanza de todos los términos de la tierra, Y de los más remotos confines del mar.
Salmo 65:5

Querido hermano (a) el Dios que adoramos es nada menos que el creador del universo, seis días le tomó culminarla, incluyendo la humanidad. El compositor de este salmo medita en todas las cosas hechas, el sol, las constelaciones, , mares, ríos, millones y millones de criaturas vivientes que «sustenta por el poder de su Palabra«,cientos de miles de especies y árboles frutales. Cada dia, cada minuto, cada segundo «envía su espíritu renueva la faz de la tierra«. Esto es gran parte del tema de meditación del rey David.
Hay una gran diferencia en el despertar, en el dia a dia de un incrédulo y el de un creyente. Imaginemos solo por un instante cada mañana de los discípulos de Cristo; probablemente se preguntaban ¿ con qué otra maravilla nos sorprenderá hoy el Señor? ¡A quién sanará ? ¿ Que pecador recibirá su gracioso perdón? ¡Caminará sobre las aguas o se transfigurará ? ¿ A cuántos y cuáles enemigos de Dios confrontará ? ¿Algun amigo será levantado de su tumba como su entrañable Lázaro?
La palabra expectación viene de esperar, pero esperar ansiosamente y con ilusión, en nuestro verso de meditación inferimos un hombre que sabe, no solo lo poderoso que es su Dios, sino que conoce de primera mano su infinito amor y misericordia al derroche para todos aquellos que de manera sincera invocamos su nombre.
El compositor del Salmo, al buscar su favor no espera cualquier cosa en respuesta, sino que conforme a la Gloriosa naturaleza de su Dios está seguro que… «con tremendas cosas nos responderá el Señor en su justicia, el Dios de nuestra salvación» El salmista, sin duda anticipa en su musa profética, la respuesta divina a su necesidad, la cúspide su amor especial y eterno expresado a su pueblo: Jesucristo crucificado y resucitado. Él sabe que es el divino Hijo la única y verdadera «esperanza de todos los términos de la tierra» Ahora bien, Pablo afirma que «El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?»
Si Usted es cristiano recuerde «en quien ha confiado» y venga cada dia a su presencia con Gloriosa expectación, El no le defraudará, prepárese cada día para ver sus tremendas maravillas. Hoy también lo asombrará el Todopoderoso con tremendas respuestas a su vida. Solo dele, por favor, «la Gloria debida a su nombre«.
