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Meditación del día

Cuando todo depende de Dios

 ¿Por qué te abates, oh alma mía,Y te turbas dentro de mí?Espera en Dios; porque aún he de alabarle,Salvación mía y Dios mío.

                                                                                         Salmo 42.5

Dios creó al hombre con muchísimas necesidades  para que dependiera absolutamente de Él, sin embargo, y a causa del pecado, engañado, el incrédulo cree que en todo depende de si mismo. Aun los creyentes, tendemos a olvidar que todo es de y por gracia… «de su plenitud tomamos todos y gracia sobre gracia«, mayormente cuando nos hallamos en circunstancias adversas y que a nuestros ojos son irremediables y entramos en turbación y profunda angustia.

Esta transitoria depresión es sin duda un síntoma de que por encima de cualquier necesidad, aún cuando esté en juego nuestra vida o la de los que amamos, necesitamos más y más de Dios. El enemigo al igual que susurro al oído de Jesús durante las tentaciones pregunta perversamente ¿dónde está tu Dios?… ¡ parece que te abandono! El  maligno aprovecha nuestro desierto para llevarnos a dudar que Dios esté a nuestro lado y sosteniendonos con su poder y misericordia.

Es entonces cuando debemos asumir la actitud valerosa del «matador de gigantes» (el rey David). El sabe que está frente a un gigante mayor que Goliat pero que … «mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo» …Su Señor y Salvador, quien puede vencerlo, y no David  mismo.

En cambio de ir en contra del enemigo o la adversidad entiende que es su alma la que debe permanecer firme y esto es imposible si primero no apela a Dios y en un soliloquio exhorta su propia alma…

«¿Por que te te abates alma mía y te turbas dentro de mi ?» See dice así mismo:yo soy cristiano, tengo un Dios cuyos … «pensamientos para conmigo son de bien y no de mal» es único, inmutable, absolutamente fiel. Aunque no lo vea, El esta a mi lado. Siendo así ¿por que estoy actuando  «como los que no tienen esperanza»?, y procede  a consolar su turbado corazón inyectándole fe: Espera en Dios; vuelve en sí, no dependes de ti mismo regresa a su divino regazo y reposa»encomienda a Jehová tu camino y Él hará«.

Y no para ahí su auto exhortación: continúa diciéndose:  pase lo que pase, sea cual sea la voluntad que Él determine «aún he de alabarle». Esa es una valiente resolución que debemos de tomar dia a dia, todos los que creemos; Y culmina esta amonestación  a su alma recordándole lo que ya hizo Cristo por él y en lo que vino constituirse «Salvación mía y Dios mío».

Hay momentos en que tenemos que recordar nuestra dependencia absoluta de Él. Son momentos muy difíciles que humanamente hablando he llamado: «Cuando todo depende de Dios«.

 

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