Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,
Y el hijo del hombre, para que lo visites?Salmo 8.4

Al perder la comunión con Dios, a causa del pecado, y rechazar su revelación divina, el hombre no solo perdió la razón, sino que sufre «crisis de identidad». Tan grave es esta que hoy no sabe si es materia en evolución, desecho espacial o fruto de una explosión espontánea.Ha perdido de tal manera la identidad que le es lo mismo ser varón que hembra, gato, perro o en palabras de Frank Kafka: un escarabajo.
David, al contemplar la inmensidad del espacio y comparar lo insignificante en tamaño de la tierra y su propia pequeñez recuerda Genesis, cuando Dios en su divina trinidad dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
Y esto le hace maravillarse: tan pequeña y frágil criatura, no está perdida en un mar de constelaciones y vias lacteas, ¡N0! Fue hecho asi a proposito por Dios a fin de que la magnitud del espacio exterior le revele la grandeza de su creador y a la vez,sepa que portaba la gloriosa imagen de su Dios, pervertida, trastocada, distorsionada ahora por causa del pecado.
¡No! no es igual a las demás criaturas, un poco menor que los ángeles en poder y superior a todas las demás especies de la tierra y puesto sobre ellas para señorearles. Pero el hombre se rebeló contra Dios y El, a causa del celo de su Gloria impresa en el hombre, vino a restaurar esa imagen, encarnó como «hombre perfecto» sin pecado, tal y como Dios pensó al ser humano, Y con un supremo fin en mente, vino a recuperar, restaurar esa imagen en los escogidos de su Padre, en ti, en mi y en todos los que creemos y creerán. Esa es la cúspide de la redención que recuperemos su imagen…
¿QUIEN SOY YO?; ahora lo sabemos, Pablo nos lo recuerda:…»sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos».
Todo lo que nos sucede, son acciones ordinarias y extraordinarias de la providencia devolviendonos paulatinamente nuestra verdadera identidad. Estamos siendo transformados… «de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor«.
Y aunque «aún no somos lo que debiéramos ser» no se angustie, Cristo es lo perfecto y cuando regrese la transformación culminará. Mientras tanto esfuércese en la gracia y diga con el apóstol: «No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús«. Cada dia nos acercamos en carácter, santidad, justicia y verdad un poco mas a revelar en nosotros a Jesús quien es la imagen perfecta de Dios.
¿Quien soy yo? responda: portador de la imagen de Dios y hecho para su Gloria. Una valiosa pintura deteriorada, pero, gracias a Cristo, en manos del pintor quien trabaja en mi restauración absoluta.
