Tú diste alegría a mi corazón Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto
Salmo:4:7
Es muy importante que el creyente entienda que quiso decir Jesus, cuando Pedro quiso, con cierta medida de compasión, obstaculizar su obra redentiva en la cruz y lo reprendió diciéndole: «¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres«.
Dos tipos de cosas señala Cristo… Cosas de Dios… cosas de los hombres. Desde la caída de Adán, nuestra inclinación a pensar desmedidamente en la cosas materiales, o el dinero, con el que, en un sentido práctico, se pueden adquirir estas cosas. Cosas que nos presentan la idea de un «bienestar» superficial y que en ninguna manera satisface nuestras necesidades más esenciales:las espirituales.
Esta manera de mirar engaña nuestros corazones llevándonos a confundir el bienestar terrenal con la verdadera alegría del alma. Estas cosas, temporales, transitorias remedan el deleite genuino del corazón humano. Así,confunde medicina con salud, sexo con amor, posesiones materiales con seguridad y ahorro financiero con esperanza. Y cuando estas cosas escasean la «presunta alegría» se esfuma dando paso a la depresión espiritual. Este mismo salmista la experimento en alguna ocasión y la enfrentó confesando esto: «¿Por qué te abates, oh alma mía,Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío».
Ahora, en nuestro versículo para hoy, el autor inspirado del salmo sabe que nada en este mundo es comparable con la alegría de la salvación y saberse objeto de la diaria misericordia de su Señor.Jesus mismo, luego de hablar con la mujer samaritana y ver la preocupación de sus discípulos por que no había comido nada en mucho tiempo les respondió… «Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra«.
Nuestros enemigos podrán disfrutar del pequeño cielo de este mundo llamado a perecer, y en ocasiones nosotros sufrimos este pequeño infierno con todas sus vicisitudes ,pero, qué es esto en comparación con la Gloria de Cristo y el siglo venidero.
RECUERDE, A NOSOTROS, SU PUEBLO, ÉL, SIEMPRE NOS DA UNA ALEGRÍA MAYOR, UN GOZO INEFABLE.
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Una respuesta a «Una alegría mayor, un gozo inefable»
Amén