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Meditación del día

¿El cristianismo es para perdedores? ¡Claro que si!

El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

                                                                                 Mateo 10.39

 

En medio del matoneo despiadado por parte de los compañeros de facultad, el estudiante (cristiano de confesión y práctica), oyó, del grupo que lo atacaba verbalmente: «el cristianismo es para perdedores» y habiendo llegado su paciencia al límite, se paró sobre el pupitre, y dijo ¡claro que sí! El cristianismo es para perdedores, los ganadores de este mundo irán al infierno. El silencio fue total.

¿Había usted entendido esta paradoja bíblica como este valiente estudiante? Eso es exactamente lo que dijo Jesús. Durante los veintitrés versículos que preceden a esta afirmación, El Señor está advirtiendo a su iglesia de «las persecuciones» a las que estará sometido todo cristiano, en estos los postreros días (que iniciaron con la primera venida de Cristo y culminarán con su segunda -regreso-), sin duda en la mente de este joven, juicioso discípulo de Cristo y su Palabra, repicaban estas advertencias del Mesías, mientras era sometido a juicio, literalmente, por los enemigos de Cristo:

«Yo os envío como ovejas en medio de lobos…os entregarán a concilios… sus enemigos estarán aún en su propia casa (los familiares incrédulos) … tienen que tomar su cruz y negarse a sí mismos… No teman a los que matan el cuerpo más el alma no pueden matar… aun vuestros cabellos están contados.» Esto llenaba el corazón del estudiante, sin duda. Y había comprendido la paradoja divina de «morir para vivir» o en otras palabras «sin muerte no hay resurrección», sin «cruz no hay Gloria»

Y es que, a la luz de esta paradoja, los cristianos genuinos -por tanto, Escriturales o Bíblicos- en realidad «somos perdedores» (y debemos serlo), permítanme probarlo:

Nos «auto despojamos de sí mismos» la palabra «despojo» en el lenguaje bíblico era el botín del ganador de la guerra y Pablo dice: «despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,» En otras palabras hay una guerra con «nuestro YO» y este es vencido. “más ya no vivo yo más Cristo vive en mí» Perdimos, Cristo venció.

Por otro lado, el Apóstol Pablo corrobora esta condición de «perdedores» al decirle a los filipenses…»Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,»

Todo lo que logramos bajo los parámetros de este mundo es basura. Imaginemos a un mendigo (tu o yo), enajenado (de Dios o loco), con un costal de desechos al hombro (sus logros y éxitos) que es hallado por un hombre justo y misericordioso (Jesús) y no solo le devuelve la razón, lo limpia, lo viste, sino que, además, le ofrece un tesoro inapreciable. Ahora, este hombre, lúcido (renovado), lavado (por la sangre de Cristo); desecha o «pierde» su costal para tomar el Tesoro (Cristo mismo). Aún su vieja identidad, de mendigo, se ha perdido. Y esto es lo que va sucediendo en nuestra santificación, (querido(a) hermano(a), nuestro viejo hombre se va diluyendo para dar paso a la manifestación de Cristo en nosotros.

La declaración de Pedro a Jesús «He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido» no da lugar a dudas, finalmente lo perderemos todo. Muchas cosas, personas, amigos, familiares, círculos sociales, posesiones etc. hemos ido abandonando, nosotros los que creemos; y en el lecho de muerte no quedara la menor duda «porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar»

Hay, sin duda, una necesaria exhortación para los incrédulos y para cristianos confundidos que no están dispuestos a vivir la gran paradoja de «perder para ganar» que es la esencia misma del cristianismo pues Cristo no solo lo dijo para nosotros, sino que lo vivió por y para nosotros… para que le imitáremos… «De cierto, de cierto os digo, que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto» ¿Ha notado que los grandes siervos de Dios, los Lutero, Calvino, Spurgeon, Martyn Lloyd Jones, C S Lewis etc. vinieron a ser más fructíferos después de muertos?

Esta es la exhortación hecha por Jesús:” Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

De hecho, todo creyente estaba perdido (podrido, corrupto, lejos de Dios) y Cristo lo halló. «El Hijo del Hombre vino a salvar lo que había perdido»

Por favor, no se deje confundir, ni se ofenda cuando le persigan y vituperen y le llamen perdedor y, sino que tenga lista la respuesta bíblica en su corazón ¿Que el cristianismo es para perdedores? ¡Claro que sí!

 

 

4 respuestas a «¿El cristianismo es para perdedores? ¡Claro que si!»

Paradójicamente cierto!! Desafortunadamente, en este siglo, plagado de humanismo, disfrazado de fe (lo que han acertado en llamar evangelio de la prosperidad), resulta poco atractivo presentar y menos defender, una enseñanza que dignifique el hecho de perder para ganar. Si entendiéramos que no se trata de nosotros sino de Su gloria y el honor a Su nombre, ubicaríamos nuestro real lugar en la salvación: muertos que se nos trajo a vida por Su puro afecto.

«Dios es el Dios de los fracasados, de los que han fracasado. El cielo se está llenando de vidas rotas de la tierra, y no hay una caña magullada que Cristo no pueda tomar y restaurar a la gloriosa bendición y belleza. » (J.R. Miller)

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