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Meditación del día

Que malo que seas «bueno»

Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios

                                                                                 Marcos 10.17-18

No hay duda de que esta es una de esas respuestas de Jesús que a muchos desconciertan. Un saludo cordial de un joven (rico) dirigida a Jesús y recibe como respuesta una reprensión (corregir, llamar la atención desaprobando un hecho). ¿Por qué reacciona Jesús de esa manera? ¿Cuál es su celo? ¿Qué es lo que está en juego en este «inofensivo» saludo?

Si observamos bien el diálogo, lo que parece molestar Jesús es que lo llame bueno. Así que se hace necesario profundizar en el significado de esta palabra (ya que todas y cada una de las palabras de las Escrituras fueron inspiradas por Dios -inspiración plenaria-.)

Bueno… viene de la palabra griega agathós – que significa inherentemente (intrínsecamente) bueno en naturaleza. Y esta es por así decirlo la «piedra de la discordia» Si Jesús es Dios encarnado, es obvio que es bueno pues la bondad es uno de los atributos de la divinidad y que Wayne Grudem define así: «La bondad de Dios quiere decir que Dios es la norma suprema del bien, y que todo lo que Dios es y hace es digno de aprobación.» El problema es que este joven no lo ve como él (su) Mesías (divino-humano) sino sólo como otro ser humano. Y como tal, como un maestro, quizás como un profeta (Elías, Isaías, etc.) pero únicamente humano. ¿Acaso no hay humanos buenos? Bueno, este joven creía que sí, de hecho, el mismo se consideraba como tal y lo evidencia en su respuesta a la pregunta que Jesús le hace si guarda algunos de los mandamientos:  «Él entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.»

El Mesías se apresura a corregirlo, porque lo que está en juego es nada menos que su Salvación (y la de todos los hombres). La caída de Adán y Eva había mutado la naturaleza humana y del ser bueno (Gén 1-2) de creación paso a ser de una naturaleza mala, cuyos «pensamientos y designios del corazón eran de continuo solo el mal» (Gen 3-6) el pecado lo había dejado en un estado de «corrupción radical» de tal manera que ni entiende, ni quiere, ni puede hacer el bien (que aprueba Dios). la mejor de sus acciones es como un vaso de agua pura con desechos microscópicos de estiércol en el asiento. Y esto lo enseñaba la «Torah» (libros de la ley) que tanto parecía conocer este joven.

Pero hemos de recordar que el Pueblo judío se había helenizado (Permeados por la filosofía griega) así, por ejemplo, Sócrates, filósofo griego, (siglo V a.C.) consideraba que el hombre es bueno por naturaleza.  Platón, consideraba que el bien, o la bondad, es la idea suprema y que el mal es fruto de la ignorancia. Así que esta era la doctrina bíblica de la mayoría de los judíos.

Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

Ya noto lo que implica este «inofensivo saludo». Si alguien se cree bueno, puede entonces hacer buenas obras para heredar la vida eterna. Lo que haría innecesaria la obra de la Cruz. El hombre no necesitaría a Cristo pues puede salvarse por sí mismo. Además, este joven añadía el error de pensar que la ley de Dios fue dada para salvación y es falso «ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado«.

¿Por qué me llamas bueno?

Jesús quería que este joven meditará en sus propias palabras con respecto de Jesus. ¿Me llamas bueno porque sabes que Soy Dios encarnado y sin pecado y vine a salvarte? Una pregunta similar hizo Jesús a sus discípulos:«¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. Él les dijo: Y vosotros, ¿Quién decís que soy yoRespondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente«.

Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.

La idea de bondad popularizada hace referencia a obras externas del ser humano que dan buena impresión o que «tienen apariencia de bondad» Pero tal como dice Edwin Palmer las obras que agradan a (o aprueba) Dios son aquellas que proviene de la Fe en Cristo, no violan los mandamientos y buscan la Gloria de Dios. Y esas solo las hizo a cabalidad nuestro Señor Jesucristo.

No hay uno bueno… es lo mismo que dijo Pablo a en su carta a los Romanos… No hay uno solo de los hombres… SOLO DIOS ES BUENO… y mientras persista en pensar cómo este joven (rico) se alejará más, y más, y más de la salvación; pues Jesús dijo a los judíos que pensaban esto de sí mismos (creyéndose buenos o sanos)»Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos» en otras palabras Dios vino a salvar malos (pecadores) y no hay peor ciego que el que no quiere ver su propia condición. A pesar de la arrogancia de este joven Dios apelo al último mandamiento «no codiciarás»   al decirle a este joven iluso «vende todo lo que tienes y repártelo a los pobres y sígueme» Más no respondió al llamado y tristemente se perdió (no fue salvo).

Pedro al contrario dijo a Jesús, a quien vio como su Mesías (Dios-Hombre) Salvador: «Sálvame que perezco” No suele cerrar mis meditaciones de manera tan negativa, pero «QUE MALO QUE SEAS BUENO».

 

 

 

 

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