Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Filipenses 4:19
La palabra clave para nuestra meditación de hoy viene del verbo griego pleroó que traduce completar, llenar totalmente a la medida que sea apropiado para estar perfecto.
No hay duda que el contexto inmediato indica que Pablo agradecido con la generosa ofrenda material de los Filipenses, inspirado por el Espíritu Santo está expresando una promesa divina, la cual, bien podría aplicarse para referirse a necesidades básicas como las materiales, pero sería un error limitarla a esto ya que Jesús dijo en su sermón del monte «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas» en otras palabras: ocúpese primero de lo espiritual que lo material vendrá de Dios. Por favor, no está diciendo que no trabajemos y nos esforcemos pues su Palabra dice que «el que no trabaja que no coma» así mismo afirma «el que no provee para los suyos es peor que el que ha negado su fe» (el apóstata). Sino que «no os afanéis«, no se acongoje, no esté ansioso por ello.
Volviendo a nuestro texto de hoy, Dios ha prometido completar en cada caso, a cada paso y circunstancia aquello que nos es necesario para hacer «su divino propósito» al que fuimos llamados. Nos levantamos conscientes de que nuestra medida esta escasa, que en cuanto a Dios, somos un vaso que ni siquiera está medio llenar y solicitamos que supla nuestras carencias, nuestras deficiencias que pueden traducirse en perdón, amor, comunión, generosidad, búsqueda de Dios, proclamación de su evangelio. Carencia de autoridad como padres, pastores, líderes educativos o económicos. Pero además sumamente incomprendidos, desamados, debilitados ante la tentación, sin fuerza alguna para combatir nuestras propias concupiscencias, en fin. Y gemimos a Dios.
La promesa es mucho más gloriosa que, meramente, llenar nuestro vaso, porque no solo lo hará; sino que tal llenura provendrá de «sus riquezas en Gloria» De sus perfecciones, su misteriosa providencia que obra a nuestro favor, su poder, y todo aquello que Cristo ganó en la cruz para «sus escogidos» los que creemos.
Vivifico la matriz de Sara, proveyó carnero para Abraham, detuvo el sol para Josué, abrió el mar para Moisés, dio vida a samuel en su estéril madre, envió fuego celestial para Elías, sanó a la suegra para Pedro, multiplicó panes y peces para la multitud hambrienta, resucitó a Lázaro para Marta y María y a todos ellos y a nosotros nos dio Cristo. “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?».
Si estás verdaderamente «en Cristo Jesús» Si Él es tu Señor y Salvador, por favor no dudes, Él SUPLIRÁ TODO LO QUE OS FALTA. Amen, amen y amen.
