Habéis dicho: Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos?
Malaquías 3.14

Probablemente Usted sea uno de los cristianos que alguna vez en su caminar con Dios lo haya dicho o por lo menos pensado «Por demás es servir a Dios” lo cual es una abierta ofensa contra su Justicia, Santidad y Verdad.
Israel habló en contra de Jehová de manera dura y pecaminosa, (aparentemente ni siquiera se dieron cuenta de que lo habían hecho) como Usted lo puede estar haciéndolo; probablemente olvidaron que Dios «discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. La razón, de esta actitud rebelde, es que habían observado que la corrupción y maldad era grande, y veían la prosperidad de los soberbios, mientras que los que le servían a Dios parecían no pasarla tan bien y decían que «el costo no valía la recompensa«.
Es aquí donde el compañerismo cristiano cobra un inmenso valor, el autor de Hebreos lo dice así: «Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras» Los Israelitas «hablaron cada uno con su compañero» y animaron a los que así pensaban. «y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre.«. En pocas palabras Dios no olvida, siempre recompensa a sus siervos, si bien, hay ocasiones que parece haberles olvidado.
La mejor manera de combatir este desánimo es mirar a Cristo y su Cruz: «Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar» Malaquías oye la voz de Dios que le indica que diga a Israel que los que sirven «serán para El especial tesoro» de pertenencia única y exclusiva de Dios. Y que por su Santo espíritu han de aprender a discernir la distinción entre el justo (su siervo) y el malo (el que no le sirve) y que al final se hará evidente.
Por favor, no siga pensado ¡Por demás es servir a Dios! Oigamos juntos la voz del Glorioso Espíritu Santo que habla en nuestros corazones «No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.» Amen. Amen, Amen.
