Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me sustentaba
Salmo3:5
Imagínese Usted en una trinchera, rodeado de cientos de enemigos que le buscan para asesinarle, seguramente le sería prácticamente imposible dormir. Su estado de angustia sería tal que velaría la noche entera, temiendo en qué momento llegaría alguno para quitarle la vida. Ese era el caso del Rey David. Absalón, su hijo, encabezaba un ejército de insurgentes (levantados en armas contra el Rey puesto por Dios) y en tres sencillos verbos este piadoso rey resume la actitud de un corazón creyente y dependiente del Señor.
Yo me acosté … El Salmista David es el mismo que afirmó… “Éstos confían en carros, y aquéllos en caballos; Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria”. La acción de ir a la cama en semejante circunstancia tan difícil pareciera irresponsabilidad, debería quedarse a vigilar, pero el rey hizo memoria de quien es el Glorioso y Todopoderosa Rey al que servía. Podía descansar, El le protegería. Sin duda, tuvo un monólogo consigo mismo diciendo: … “Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza”.
Y dormí… Lo que conocemos, entendemos y asumimos de Dios para nuestras vidas es fundamental para verdaderamente poder conciliar el sueño… David también creía y así lo declaró… “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque sólo tú, Jehová, me haces vivir confiado”. Su confianza en Dios es la misma que tenían los amigos de Daniel, Sadrac, Mesac y Abed- Nego, quienes, condenados a muerte por su fe, fueron hachados a un horno de fuego y dijeron… “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantad” … O el apóstol Pedro, quien con sentencia de muerte se acosto y durmió y en lo que creyó que era un sueño, fue rescatado de prision por un ángel.
Y desperté… Pasar por alto esta afirmación de David es un error. Cada día, al despertar debemos considerar al menos cuatro cosas… de Dios que nos permite un día más de vida. En segundo lugar, nunca olvidar que cada día es una oportunidad para ir al arrepentimiento, reconciliaros con Dios, para Glorificarle. Y un día más para disfrutar en un mundo malo de su bondad y amor eterno. Este mismo salmista escribió: … “Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa; Me levantaré de mañana. Té alabaré entre los pueblos, oh Señor; Cantaré de ti entre las naciones. Porque grande es hasta los cielo tu misericordia,Y hasta las nubes tu verdad.Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios;Sobre toda la tierra sea tu gloria”.
Porque Jehova me sustentaba… Lo peor que puede pasarle a un creyente es creer que su vida depende de sí mismo. No hay un mejor momento para ver cuan dependiente de Dios es el ser humano o como cuando duerme: el continuo laborar de los pulmones, latido de su corazón, la vulnerabilidad de quien duerme. Todo creyente debería saber que: quien le sustenta es su Señor.
Así que, acuéstate, duerme y despierta con vuestra confianza puesta en Dios.

Una respuesta a «¡Acuéstate, duerme y despierta!»
Amén