Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.
Génesis 12:1
Desde el mismo instante que Dios le llama con su Gracia eficaz, es abocado por su soberana voluntad a dejar atrás su vieja manera de vivir y despojarse. Abraham debe abandonar …”su tierra, su parentela e incluso la casa de su padre”… despojándose aún a pesar de sus afectos. En pocas palabras todo aquello que representaba una cultura pagana y contraria a la santidad propia de su Señor y Salvador. Una palabra que resumiría esto es “apartarse” para su Dios con miras a santificarse. Santidad también connota separación.
Seguir a Dios implica una renuncia a nuestro viejo estilo de vida. Las viejas relaciones e influencias pecaminosas debe ser abandonadas con miras a que sea constituido bendición e instrumento de bendición para otros. Jesus mismo dijo: … “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí”…
Cada creyente tiene que dejar atrás algo, que de no hacerlo, no podrá poder seguir a su Divino Redentor. Familia, amistades, relaciones, proyectos, etc. En el caso de Abraham todo esto. Pero no hay duda qué hay algo que es común a todos y lo incluye si es que es creyente, Pablo lo resumió asi… “si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos”… solo así será bendición.
