Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar?
Su alma deseó, e hizo.
El, pues, acabará lo que ha determinado de mí;
Y muchas cosas como estas hay en él.
Por lo cual yo me espanto en su presencia;
Cuando lo considero, tiemblo a causa de él.Job 23:13-15
El día de ayer predique, por enésima vez, en un funeral exponiendo parte del decreto de Dios: «está establecido para los hombres que mueran una sola vez» invitando a los dolientes y sus amigos a que se preparasen para morir (como todo cristiano sabio debe hacerlo). El decreto de Dios, para explicarlo de manera sencilla, no es otra cosa que resoluciones, determinaciones divinas sobre todas las cosas, sobre todos los hombres, sobre todos y cada uno de los que hemos creído tomadas (decretadas) desde antes de la fundación del mundo. Y la muerte física, es una de sus determinaciones infrustrables.
Job, quien está empeñado de entrar con Dios en juicio para probar su inocencia con respecto de las acusaciones hechas por sus amigos contra sí. Repentinamente reflexiona en todo lo que le ha acontecido: había perdido sus bienes, habían muerto sus hijos, su mujer, (atolondrada por el dolor) le invito a maldecir a Dios y morirse, y una terrible enfermedad ha cubierto su piel de llagas y por si fuera poco sus mejores amigos lo acusan injustamente asegurando que todo esto le ha sucedido por algún pecado que no ha querido reconocer y confesar. Y en medio de la oscuridad que rodea semejante aflicción surge esta tremenda luz, ¡detrás de todo esto está Dios! -recordemos que el diablo solo es un instrumento suyo-.
Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó, e hizo.
Dios tiene un plan diferente trazado para cada uno de sus hijos con un objetivo común y Pablo lo describe «Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo». Un mismo objetivo y diversas maneras de alcanzarlo. Como en el caso de Job, la quiebra económica, la muerte de seres amados, las disputas y en muchos casos la ruina matrimonial, enfermedades terribles, el menosprecio y acusación de los más cercanos hermanos y/o amigos pueden ser algunas de las resoluciones que Dios ha tomado sobre la vida de los creyentes. No podemos olvidar que no solo las cosas que consideramos «buenas» o deleitosas son usadas por Dios para tal fin «sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito (decreto-determinación) son llamados«.
Como Job debiera haberlo hecho, deberíamos desistir de enjuiciar a Dios o contender con Él. ¿Cómo oponernos a sus resoluciones eternas?
El, pues, acabará lo que ha determinado de mí; Y muchas cosas como estas hay en él.
Ahora Job está comprendiendo que todo, lo bueno y malo, lo deleitoso y lo doloroso que acontece en su vida viene de la mano de Dios con el fin de cumplir su divino y buen propósito en su vida. Esa, debiera ser nuestra actitud ante «el Dios que hace todas las cosas para nuestro beneficio» Así lo asumió el rey David y en medio de su aflicción clamo:
«Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, Y me salvará tu diestra. Jehová cumplirá su propósito en mí; Tú misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.»
Por lo cual yo me espanto en su presencia; Cuando lo considero, tiemblo a causa de él.
El espanto de Job proviene al menos de dos razones:
Primera: Dios es Dios y puede hacer conmigo lo que quiera y siempre es y será Santo, Justo y Bueno. Queridos hermanos «Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. John Piper en su libro «Providencia» dice que Dios «…todo el universo lo gobierna con miras al bien de los hijos de Dios… La idea que Dios es poco atractivo para nosotros porque actúa para Su propia Gloria encumbre una resistencia más profunda: Él no es atractivo porque es Dios«.
Segunda: Cosas más terribles pudiera haber en su divina agenda para Job, por tanto, para tu (y para mi) vida a fin de formar a Cristo en ti. Una de esas cosas, ineludiblemente es la muerte (Salvo que El regrese antes).
Si hasta hoy nada de lo que le ha acontecido a Job, o muy poco, quizás solo una parte nos ha llegado, debe ser motivo de gigante gratitud para con su Gloriosa misericordia. ¿Vuestra economía es saludable? ¿Vuestros hijos han regresado a casa con vida? ¿Vuestro cónyuge adora y sirve a tu lado al Señor? ¿Tienes una salud estable? ¿Tienes amigos y hermanos que no te han dado la espalda? Alaba a Cristo, recordando que Job era «varón perfecto, temeroso de Dios y apartado del mal» un estándar que estas (como yo) lejos de alcanzar.
Una conclusión sencilla, considerando que Dios es soberano, «está en los cielos y todo lo que quiso ha hecho«, es que debemos vivir nuestra experiencia cristiana con una saludable actitud. Temblorosos y ¡Espantados ante Dios!

