Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.
Génesis 4:4-5
La Biblia nos enseña que tener celo no es malo en sí mismo, de hecho, es saludable y Dios mismo es celoso, de su Gloria, de su nombre y ha hecho morada por su Santo Espíritu en sus escogidos desde donde los (nos) anhela celosamente.Pero la Biblia también advierte del cuidado de tener y discernir qué tipo de celo está controlado el corazón. En su carta, Santiago, diferencia entre dos tipos de sabiduría las cuales despiertan celo, y las describe:
La primera es Sabiduría de lo alto, (de Dios), veraz, santa y justa. Y ésta se evidencia en la forma que se manifiesta. El apóstol dice que es “primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” en otras palabras se manifiesta en buena conducta y mansedumbre o amor por los hermanos. Esta es la que produce un celo espiritual saludable. porque generalmente no es contra o por el hermano sino por Dios y su santidad. Juan en Apocalipsis dice: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.” notemos que es un celo que generalmente nos guía al arrepentimiento. Y este es un celo espiritual que deben estar, de manera continua en nuestro corazón.
La segunda sabiduría que Santiago describe es la del diablo. Recordemos que él fue creado por Dios y Ezequiel dice de él: “Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.” En otras palabras, pervirtió la sabiduría que Dios le había comunicado y no solo aborreció y envidio a Dios siendo Cristo el mayor objeto de su “celo perverso” y por supuesto toda su “linaje escogido”. Y este tipo de “celo espiritual, celo homicida” se evidencia también en el actuar de quienes la poseen y interpretan. Santiago lo describe así: “Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica”. Este poseía a Caín.
Así que, Santiago, mediante este contraste nos muestra dos tipos de sabiduría que redundan en dos tipos de celo y por lo tanto en dos distintos tipos de religión que se estaban manifestando entre los creyentes “expatriados” de la iglesia de Jerusalén. La religión verdadera y la falsa o hipócrita. Y esto es de vieja data pues es exactamente lo que ocurre en el contexto de nuestros versos bíblicos para hoy. Abel representa la genuina, pues el autor de hebreos dice que “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella” en otras palabras no sólo agrado a Dios por derramar sangre, darle la grosura de los mejor de sus ovejas sino esencialmente porque su adoración provenía de la Fe y el mismo autor de hebreos nos recuerda que “sin fe es imposible agradar a Dios»
Y eso, lo anterior, nos lleva a entender que Caín por su parte, identifica la religión muerta, no meramente por ofrecer grano (que era acepto según levítico, si bien no para la redención de pecados) sino porque su ofrenda no provenía de la Fe. Era un acto litúrgico que ofendía a Dios. Y se hace obvio que odiaba a Dios y a Abel pues Juan afirma: “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” Y esto evidencio Caín con su acto de “falsa adoración” y posteriormente por este “celo espiritual, celo homicida” atentar contra la vida de su hermano.
El celo espiritual es bueno, pero debe revisarse así mismo no sea que Usted esté sufriendo lo que yo describiría como el “síndrome de Caín”. ¿Esta ensañado (encolerizado) porque la Gracia de Dios (que reposó sobre Abel) reposa en gran medida sobre otro? Medite en esto; probablemente Caín se veía más digno y justo que Abel y por tanto (paradójicamente) merecedor de la Gracia de Dios y no podía aceptar que fuera Abel el elegido por Dios para derramar sobre él sus grandes misericordias.
Repito, tener celo espiritual no es malo, pero es necesario verificar su procedencia. Como diría mi madre hay preguntar ¿De parte de Dios o de parte del diablo?
Desde Caín y Abel hasta hoy está distinción de dos tipos de Sabiduría y dos tipos de religión se hacen patentes. La biblia nos lo señala por medio de la historia de Israel y la Historia de la iglesia y nos muestra evidencias. Fue este “celo espiritual, celo homicida” el que controlaba a Saúl quien intentó matar sin éxito al Rey David. fue el mismo que los judíos, encabezados por los fariseos, experimentaron por nuestro Señor y Cristo hasta llevarlo a la muerte y muerte de cruz.
El apóstol Pablo se lo recuerda a los judíos en su carta a los Romanos quienes para la época en que la escribió aún eran poseídos por este “celo espiritual, celo homicida” de tal manera que no solo celaron y mataron al Mesías sino perseguían y asesinaban a su iglesia con esta disculpa y lo peor rechazaron el Evangelio por lo cual el apóstol les dice:
“Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree”.
Esta gracia es, no para el más bueno (no hay uno bueno), no para el más religioso, (no hay salvación por obras) sino para “todo aquel que cree”. No por méritos, sino por Gracia. El que cree es “justificado” declarado no culpable ante el tribunal de Dios.Tenga en cuenta que tanto Caín como Abel en “pecado los concibió su madre” pero la Gracia eficaz alcanzó a uno y omitió al otro.
Que Dios os libre a todos ,hermanos de la iglesia del Señor, de estar poseídos por un “celo espiritual, celo homicida” corriendo el riesgo de procurar asesinar a otros hermanos, sino física, si espiritual o moralmente si lo prefiere. Que Dios os guarde, este es un celo que viene del diablo por lo cual “someteos, pues, a Dios; resistid al diablo y huirá de vosotros”. Amén y Amén.

