Categorías
Meditación del día

¡Por favor, reconoce tu tiempo!

Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. 

                                                                                   Lucas 19.41-42

Esta es una porción tan conmovedora como aterradora. Conmovedora porque Jesús está llorando por Jerusalén (sus habitantes) la ciudad religiosa del mundo, por excelencia. Solo ella,  poseía la revelación de Dios y las profecías que hablaban de su Cristo redentor. Debía ser la primera en reconocer los tiempos (y las sazones) de la llegada del Mesías. El dia de su salvación había llegado  y no lo reconoció. Aterradora porque al no reconocer el tiempo no solo no se salvaría, toda esa generación(salvo algunos pocos) sino que  morirían en incredulidad e irían al castigo eterno. Jesús les dice las consecuencias de no querer reconocer los tiempos:

«Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiaran, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación«.

la Biblia nos enseña que Dios ha determinado un tiempo para todas las cosas :»Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz»

Nuestro deber queridos hermanos es reconocer esos tiempos en nuestras vidas y recibirlos con gratitud y alabanza a Dios. Son oportunidades únicas que no regresan. La niñez, la juventud, el dia de la boda, el disfrute del amor conyugal, el poder congregarse, el servir a los hermanos, el dar, el recibir. La calamidad, la aflicción, la muerte.Estamos vivos, pero sin duda, un dia, nuestros seres mas amados no estarán, incluso nosotros tendremos que ir a dar cuentas a Dios y hemos de «redimir el tiempo» para que cuando ocurra hayamos agrado en todo a nuestro Divino Soberano. «Mientras haya vida hay esperanza»

Pero,  por sobre todo, cada minuto, cada segundo de vuestra existencia es una oportunidad  de conocer a Dios por medio de su Hijo Divino quien vino a revelarlo. Jesús dijo: «buscadme mientras pueda ser hallado»  Lo único que el Señor ha preordenado para que se haga a todo instante mientras su segunda venida es proclamar el evangelio. Pablo dijo a Timoteo:

«Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas«.

La  razón de este imperativo divino es darte la oportunidad que verdaderamente seas salvo. «El no quiere que ninguno perezca sino que todos vengan al arrepentimiento» No sea que os ocurra lo mismo que a la ciudad más amada por Dios (Jerusalén) que desconoció el dia y la hora y por supuesto a su propio Salvador.

Cada segundo, cada minuto, cada hora que pasa es tuya,  no la desaproveches, Dios te está dando  una única oportunidad. ¡Por favor reconoce tu tiempo!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *