y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.
Job 1:20-21
Es fácil para el creyente elevar palabras de gloria y gratitud a Dios cuando todas las cosas van bien, pero cuan difícil le es tener la misma actitud en su adoración cuando la catástrofe ha llegado a su vida. Nuestra fe, querida iglesia, ha de ser probada como …el oro al fuego… y uno de los instrumentos que El Señor suele utilizar para tal fin es al mismísimo diablo, y este, por poderoso que haya sido creado, no puede de ninguna manera actuar contra el creyente sin el permiso de su Dios ( porque es Señor del diablo aunque el maligno no lo reconozca como tal). Ese fue el caso del apóstol Pedro y El Señor Jesús mismo se lo advirtió… “…Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos”.
En el caso de Job, como en el de cada creyente, el objetivo del “enemigo” es llevarlo a blasfemar el nombre del Señor, maldiciéndolo. Previo a sus ataques, el maligno dijo al Señor… “¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra.Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia”. Para luego proceder a despojar al siervo de Dios prácticamente de todo: hijos, posesiones, siervos, amigos, aún a su mujer y su propia salud.
Pero, permítanme decirlo en esta frase: …la verdadera fe es mucho más fe y determinante eficaz cuando solo queda ella, la fe. Y se hace grande de manera única y gloriosa ante la adversidad de quien la posee… La respuesta de Job evidencia esto: no abandonó la iglesia, por así decirlo, no dió la espalda a su Redentor, no mantuvo su mirada en sus posesiones, por preciadas que estas fueran, sino en su Salvador ( … “puestos los ojos en Jesús, autor y consumidor de nuestra fe”…) y procedió a adorar. Los impios querido hermano, … “no le dieron Glorificaron ni le dieron gracias”… pero Job era un verdadero escogido.
Consciente de la gracia de Dios en todo lo que era y podía ser, reconoció que todo lo “perdido” había sido dado de manera gratuita por Dios, y que, en su soberanía tenía el derecho también a quitárselo, lo que no afectaba su inmutable bondad. No le atribuyo al diablo sus circunstancias si no a la “misteriosa providencia divina” que suele usarlo todo, aún el mal, para el buen propósito que se ha trazado con sus elegidos. Pablo dijo: sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas le ayudan para bien, según el Perfecto plan que Dios se ha propuestos con ellos…
Finalmente, Job, no solo no pecó, sino que bendijo el nombre del Señor por todas estas cosas. Pedro lo dijo así: … Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría… AMÉN, AMÉN,AMÉN.
En toda circunstancia …Bendecid el nombre del Señor.

Una respuesta a «Bendecid el nombre del Señor siempre»
Totalmente debemos tener nuestra fe intacta aún cuando el panorama parezca oscuro, pero porque sabemos que nuestro padre nunca nos abandonará porque el nos cuida cómo a la niña de sus ojos. Gracias