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Meditación del día

Señor, dale Gracia a tu siervo

Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey.

Nehemías 1:1

Al abrir cada día mis ojos, me he disciplinado a recordar que los creyentes somos frutos, trofeos de la Gracia del Señor. Todo lo que somos, lo que recibimos y llegaremos a ser y hacer, proviene del inmerecido favor de Dios. Siendo así, el alma se inclina cada mañana a buscarle recordando que nuevas son sus misericordias, sus favores cada mañana. Iglesia querida …de su plenitud tomamos todos y Gracia sobre Gracia.

Nehemías, en tiempos del regreso de la cautividad, conmovido por la condición en que se hallaban muros de la ciudad de Jerusalén, (que eran la protección de la ciudad) lo cual exponía a afrenta a sus hermanos, sintió el llamado de Dios a restaurarlos y como Copero del Rey ( probaba los alimentos y bebidas del para asegurarse que no estaban envenenados)  sabía que nada podía hacer sin la autorización  del monarca … y en oración solicitó a Dios… buen éxito en la tarea que le había sido encomendada…. Y primordialmente Gracia ante los ojos de aquel Varón

La Gracia ha de entenderse al menos  en tres maneras, primeramente la Gracia Salvadora de Dios (evidentemente Nehemias la había recibido) y que nos lleva vivir piadosamente. La Gracia para llevar a cabo el propósito divino que comprende, vida, fuerza, sabiduría, recursos etc.  Y la Gracia que no es necesaria para recibir el bien de los hombres, su favorabilidad. Este siervo nos recuerda que: … el corazón del rey está en la mano de Dios y a todo lo que quiere lo inclina… y este tipo de Gracia no puede venir sin recibir las dos primeras mencionadas.

El rey Salomón sabía todo esto, por lo cual escribió…. “Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres”…

No somos Nehemías, pero tenemos un propósito de Dios en nuestras vidas que ha de glorificarle, en nuestra familia, iglesia, profesión etc… Y, en medio de una generación de hombres impios,  sin duda, requerimos abundante Gracia de Dios  para que no obstaculizen, sino se constituyan en instrumentos del Señor que faciliten nuestra tarea divinamente encomendada.

Recordemos lo dicho por Pablo al desarrollar su llamado apostolico…”Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo”. Clamemos por más de esta Gracia.

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