Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra.
Romanos 9.17
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Me gustaría empezar derrumbado esa falsa arrogante afirmación «los hombres construimos nuestra historia», no hay tal; es Dios quien la construye. De eternidad a eternidad. «Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.»
La historia se desarrolla tal y como Él la decretó, sin menoscabo de la responsabilidad moral de todos y cada uno de los seres humanos. Los apóstoles lo confirman en el libro de Hechos;
«¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? Se reunieron los reyes de la tierra, Y los príncipes se juntaron en uno Contra el Señor, y contra su Cristo. Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera.»
La palabra clave de nuestra meditación es levantando del griego ἐξεγείρω la cual Strong define así:
«propiamente, levantar completamente para fuera de y llevar al resultado deseado. Se trata de un impacto específico final sobre la persona a quien Dios levanta («levantar completamente para fuera de y llevar a determinado resultado») aparece solo dos veces en el NT. En Ro 9:17, 1825 (eksegeirō) expresa la idea de que Dios levantó (para fuera) a Faraón para el impacto final de proclamar Su poder ilimitado (soberanía)»
Desde el inicio de la historia humana ha sido, es y será Dios quien «pone y quita reyes “Los emperadores Nabucodonosor (babilonia), Ciro (medo -persa), Alejandro Magno (griego), El César (Romano) son solo «puntas de Iceberg “pues todos y cada uno de los gobernantes de este mundo hasta hoy fueron «levantados» por Dios. Y Faraón, no fue la excepción (no hay una).
Faraón tipifica (al mismo diablo, primeramente) a reyes o gobernantes perversos que han tenido un desfile tristemente célebre en la historia de la humanidad y sin duda algunos aún están por ser “levantados” incluyendo al último que se aproxima y regirá por un breve tiempo el mundo (globalizado) “el anticristo”. Mientras tanto cada “faraón” que es puesto sobre las diversas naciones cumplen un propósito dentro de la voluntad soberana de Dios y Pablo en esta porción nos lo permite discernir como creyentes y a su vez envía un mensaje a los que ostentan el poder y se consideran así mismo “dioses” autónomos y erigidos por su poder y para su Gloria… No olviden que Nabucodonosor en su egotismo (afán por hablar de sí mismo y exaltarse) llegó a ser un demente hasta que reconoció que Dios lo había levantado.
Para ser breve, en este último siglo Dios ha levantado muchos faraones (que en el lenguaje de Juan serían “muchos anticristos”) pero esta pequeña porción de la Escritura nos deja ver lo que es y será de ellos meditemos en ella:
Para esto mismo te he levantado… Dios mismo los erigió, la forma pasa a un segundo plano pues Dios en su misteriosa providencia designa aún el mal (aunque El no peca) ya por golpe de estado, ya por elección democrática, ya por imposición religiosa (falsa) etc. El poder que han recibido (de manera transitoria) lo recibieron de Dios. Jesús se lo dijo a Herodes “Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.”
para mostrar en ti mi poder, … En el contexto de Romanos 9 y a su vez Pablo rememorando el Éxodo de Israel, nos muestra que a Faraón Dios lo erigió como “vaso de deshonra “o de ira:
“Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria”.
Los “faraones” actuales podrán disfrutar de su “cuarto de hora” pero su fin está anticipado destrucción, condenación, infierno. En contraste, (aún bajo la autoridad de estos “déspotas”) la Iglesia sigue recibiendo “nuevas misericordias cada mañana” y fue, es y será preservada de manera inmutable por su Salvador no por ser mejor sino porque los creyentes hemos sido elegidos como “vasos de misericordia”
Muchos de estos “faraones” de este último siglo (20-21) han sido llamado a juicio mediante la “muerte” accidental, violenta, natural. Están muertos. La muerte siempre es la señal divina de que “vanidad” humana es “como niebla”. Y es que la misericordia de Dios es más Gloriosa cuando “abunda el mal”.
y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra…El salmo dos es a su vez Mesiánico (Cristo) y escatológico (fin de los tiempos) y advierte para nuestros días que “Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos Contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, Y echemos de nosotros sus cuerdas”
Los faraones de este tiempo niegan a Dios, rechazan su moral (santidad) y autoridad ( gobierno) y se confabulan contra Él y Su Hijo divino y por ende contra el cristianismo bíblico pero el mismo que los “levanta” los destruirá mostrando su Gloriosa ira y poder. Por esto dice el Salmista: “El que mora en los cielos se reirá; Él Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, Y los turbará con su ira”. Los avergonzará. Esto incluye el último de estos «faraones» y el peor, el «anticristo» a quien su regreso Cristo mismo «matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida«.
Seguidamente el salmista afirma a manera de contraste con estos faraones contemporáneos “Pero yo he puesto mi rey Sobre Sion, mi santo monte. Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás.
Y cierra con una advertencia para todos los hombres, pero especialmente para estos, los “Faraones de este siglo”:
“Ahora, pues, oh reyes, sedes prudentes; Admitid amonestación, jueces de la tierra. Servid a Jehová con temor, Y alegraos con temblor. Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; Pues se inflama de pronto su ira…
… Bienaventurados todos los que en él confían”. Nosotros sus elegidos. GLORIA A DIOS; ALELUYA.

Una respuesta a ««Los Faraones de este siglo»»
Demos gracias a Dios por que tiene todo bajó control. Aleluya y su palabra es viva y eficaz y cumplirá su propósito. Amén y amén!!!